sábado, 5 de enero de 2008
FELIZ 2008 PARA TODOS!!!!!!!
QUE ESTE AÑO LES DEPARE LA MAYOR DE LAS DICHAS.
Con toda la suerte es mi sincero deseo.
Lito
Con toda la suerte es mi sincero deseo.
Lito
domingo, 16 de diciembre de 2007
FELICES FIESTAS PARA TODOS!!!!!!

Y ya llegaron las fiestas y con ellas un nuevo Año y una renovada esperanza!!!!!.....Debieran ser fechas muy esperadas por todos : para estar en familia, junto a sus seres amados, hacer balance, recordar a quienes ya no están, compartir la alegría de los que hemos traído al mundo, brindar por un futuro mejor y llorar. Por lo bueno y por lo malo. Por lo perdido y la emoción de lo acrecido.Sin embargo, no todos comparten este sentir. Para ellos....es una fecha que desearían no llegara nunca.No quisiera empañar un período festivo, pero recuerdo. Recuerdo tantas navidades y años nuevos que desearía olvidar.......Hubo Navidades que, con mis hijos, "festejé" en un galpón. El menú: fideos con aceite y un brindis con jugo de naranja, en el mejor de los casos.Hubo Años Nuevos en completa soledad, con los restos de la Navidad, por toda cena y tratando de dormirme antes que llegara la medianoche.Estas Fiestas, conmemoran el nacimiento de nuestro Señor Jesucristo y el comienzo de un nuevo año.Para los creyentes, debieran ser siempre, motivo de esperanza, amor y paz. Como lo pregonó Jesús.Paradójicamente, Jesús, ejemplo de humildad, ha sido transformado, por la sociedad moderna, en motivo de consumo. Acaso no es la época en que el comercio obtiene mayores beneficios? Quizás o a propósito de mis pasadas experiencias, creo, debieramos darnos cuenta, que lo que festejamos, es el sencillo pesebre donde naciera el Salvador. Que fueron los Reyes Magos, quienes trajeron obsequios y muy humildes por cierto, para honrarlo. Por tanto, no es una opípara cena, la forma de dar GRACIAS A DIOS por haber enviado a su Amado Hijo.Y que sí, es una fecha por y para los niños. Y el advenimiento de un nuevo año, no es forzosamente, EL ÚLTIMO AÑO DE NUESTRAS VIDAS, ni el principio de la Apolipsis, como para que llenemos nuestros estómagos, como si fuera la última vez que lo haremos.Estos verdaderos "banquetes", nacieron a la sombra de nuestra sociedad consumista y terminan desvirtuando el mensaje del Señor. Así crecimos, así nos formamos y fomentamos LA DESIGUALDAD. Nunca escucharon a un adulto o un niño, lamentarse por no poder pasar "unas fiestas normales"?. Por qué? Porque falta el dinero para comprar regalos importantes y para todos y mucho más para servir una mesa "digna". Qué bueno sería, a mi modo de ver, que volvieramos a las fuentes mismas. Que pudieramos comprender que los "anormales", son los más dignos a los ojos de Dios, porque son humildes y de ellos...el Reino de los Cielos. Y por supuesto, ESTO LO DIGO DESDE MI RELIGION pero entiendo que NOS ABARCA A TODOS, cualesquiera SEA SU CREDO. Porque Dios no tiene un nombre especial, es el mismo para todos, así le llamemos Jehová, Alá o como quieran. Y también el mensaje es el mismo. Y por qué me atrevo a afirmar que todo es producto de una sociedad de consumo? Pues, porque basta ver a quienes se emborrachan, tiran petardos, cañitas voladoras y todo tipo de fuegos artificiales para.... terminar o llevar a otros al Instituto del Quemado. O los que sacan revólveres, al mejor estilo"far west" y disparan al aire, dándole "por casualidad" a algún inocente. O los que al día siguiente, no pueden levantarse, resaca o ataque de hígado por medio. Hasta los farmacéuticos se benefician, o no?Tardé en entenderlo ( subproducto al fin de esa misma sociedad que me atrevo a condenar). Pero lo hice, cuando pude comprender que el único y verdadero valor de estas FIESTAS, era poder estar junto a los que más quiero -mis hijos -, y que lo demás era accesorio.O, estando solo, lograr estar por fin, conmigo mismo, hacer introspección, pedir perdón, revalorizar la vida y tratar de pensar en positivo.Cuando pude creer, que el año que terminaba, se llevaba lo malo sí, pero también me había dejado algo positivo: experiencia a fuerza de lidiar día a día con la adversidad. Y así, poder SABER que, el entrante, vendría con otras tantas buenas y malas, pero siempre positivas al fin.Amigos/as, pasemos las fiestas en paz, que ya es un regalo muy grande. No discutan, no aprovechen la oportunidad para "recriminar o decirnos víctimas " de alguno de los comensales. Si van con tal propósito, mejor quedarse a solas.DIOS LOS BENDIGA HOY Y SIEMPRE, SEA EN LAS FIESTAS O EN CADA DIA DEL AÑO, SEAN QUIENES SEAN y ESTEN DONDE ESTEN.
sábado, 15 de diciembre de 2007
El desafío del trigo

El desafío del trigo
Oí una parábola antigua.
Y debe ser muy antigua porque en aquellos dias Dios acostumbraba a vivir en la tierrra.
Un día un viejo campesino fue a verle y le dijo:"Mira, tú puedes ser muy Dios y puedes haber creado el mundo, pero hay una cosa que tengo que decirte: No eres un campesino, no conoces ni siquiera el principio de la agricultura. Tienes algo que aprender".
Dios dijo: ¿Cúal es tu consejo?El granjero dijo: Dame un año y déjame que las cosas se hagan como yo quiero y veamos que pasa. La pobreza no existirá más.Dios aceptó y le concedió al campesino un año. Naturalmente pidió lo mejor y solo lo mejor, ni tormentas, ni ventarrones, ni peligros para el grano. Todo confortable, cómodo y él era muy feliz. El trigo crecía altísimo. Cuando quería sol, había sol; cuando quería lluvia, había tanta lluvia como hiciera falta. Este año todo fue perfecto, matemáticamente perfecto. El trigo crecia tan alto....que el granjero fue a ver a Dios y le dijo:¡Mira! esta vez tendremos tanto grano que si la gente no trabaja en diez años, aún así tendremos comida suficiente".
Pero cuando se recogieron los granos estaban vacios. El granjero se sorprendió.Le preguntó a Dios :¿Qué pasó, qué error hubo?
Dios dijo: Como no hubo desafío, no hubo conflicto, ni fricción, como tu evitaste todo lo que era malo, el trigo se volvió impotente. Un poco de lucha es imprescindible. Las tormentas, los truenos, los relampagos, son necesarios, porque sacuden el alma dentro del trigo". La noche es tan necesaria como el día y los días de tristeza son tan esenciales como los días de felicidad. A esto se le llama lucha y esfuerzo.Entendiendo este secreto descubrirás cúan grande es la belleza de la vida, cuanta riqueza llueve sobre tí en todo momento, dejando de sentirte miserable porque las cosas no van de acuerdo con tus deseos.
martes, 11 de diciembre de 2007
SALGAMOS DEL ALBUM!!!!

Estoy seguro que muchos, por no decir todos, los que pasamos por situaciones mas que difíciles en nuestras vidas, solemos “entrar” con mucha facilidad y frecuencia al ALBUM DE NUESTRO PASADO.Revivimos todas los momentos de felicidad, la época donde la vida parecía sonreírnos, miramos fotos donde estábamos en paz, armonía.Si tuviéramos la posibilidad de entrar en un “túnel del tiempo” no dudaríamos un instante en hacerlo, y volver a esa época donde todo tenía color, contrastando con este blanco y negro opaco presente.Es lógico, normal, que lo hagamos.Me pasa muy seguido el que mi mente me transporte al álbum del pasado.Quien dijo “ TODO PASADO FUE MEJOR”, no estaba equivocado y por algo lo dijo.Pero hay que notar que entramos al álbum cuando estamos en un momento crítico o presentimos que vamos camino a una situación considerada muy difícil de resolver, o cuando estamos en esos días vulnerables y aparece gente que está, para nosotros, bien.Ahí nos transportamos a nuestro pasado, ahí la angustia del presente negro en comparación con ese pasado de gloria, ahí la caída anímica es brutal.Y por ahí, si evitamos pensar en un futuro sin nada, si disfrutamos de los mas mínimos momentos de alegría, de esas pequeñas cosas buenas que nos pasan y dejamos escapar, tal vez el viaje al pasado sea mucho mas espaciado y quien dice que por fin DESAPAREZCA.Porque no logramos nada volviendo a pasadas épocas. No podemos cambiar nada. Es un escape de la realidad, pero tarde o temprano volvemos y ahí la angustia.Hay que luchar con nuestra mente para que no se “vaya de viaje” y tenerla alerta para este presente difícil pero no imposible de modificar.Si tal vez viajáramos para atrás y nos propusiéramos buscar hechos que hemos resuelto.Buscar momentos malos de los que salimos(porque los hubo seguro, solo que ese viaje no atrae para nada), entonces veríamos que si tantas veces salimos, por que no otra vez?.No es fácil dominar la mente, pero no es imposible.Hay técnicas de control mental( algunas probé y con relativo beneficio, tal vez las probé mal o no), pero uno mismo tiene que hacer su “Propia técnica”, hay que probar.Yo a veces me veo floreciente, con las cosas que desearía tener, viviéndolas, sintiéndolas y cuando abro los ojos me siento mejor, sobre todo porque me doy cuenta que TODAVÍA TENGO OBJETIVOS Y ESO ES MUY BUENO:Es un paso fundamental el darse cuenta que si se tiene una meta aunque sea imaginaria por ahora, se tiene la mente enfocada, aunque no el tiempo necesario aún en esa meta.Si aplicamos eso seguido, entonces la mente cada vez viajará menos al pasado, entrará menos al álbum y se concentrará en el futuro, ese que no llegó pero que tenemos que forjarlo para nuestro beneficio.
CUENTANOS TU HISTORIA!!!
Si estás pasando un mal momento, sufres PROBLEMAS económicos, estás distanciado de un ser querido, sufres de abandono, desesperación, si estás afrontando un divorcio o separación, necesitas consejos sobre hijos, trabajo o medio social, si estás siendo víctima de una injusticia, si estás herido, resentido o simplemente sin fuerzas para seguir adelante, no dejes de escribirnos. Hallarás mucho más de lo que imaginas.
ESTA VENTANA HA SIDO HABILITADA PARA TI AMIGO/ AMIGA. Para que clickeando en Comentarios no relates tus vivencias, salvo prefieras hacerlo como comentario a temas ya tratados o vía e- mail a: lito.bsas@gmail.com
Desde ya, muchas gracias por TU AYUDA.
Desde ya, muchas gracias por TU AYUDA.
lunes, 10 de diciembre de 2007
Bambú japonés

Bambú japonés
No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego constante. También es obvio que quien cultiva la tierra no se impacienta frente a la semilla sembrada, halándola con el riesgo de echarla a perder, gritándole con todas sus fuerzas: ¡Crece, por favor!
Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo transforma en no apto para impacientes: siembras la semilla, la abonas, y te ocupas de regarla constantemente.
Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad,no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto que, un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles.
Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de sólo seis semanas la planta de bambú crece ¡mas de 30 metros! ¿Tardó sólo seis semanas crecer? No, la verdad es que se tomó siete años y seis semanas en desarrollarse.
Durante los primeros siete años de aparente inactividad,este bambú estaba generando un complejo sistema de raícesque le permitirían sostener el crecimiento, que iba a tener después de siete años.
Sin embargo, en la vida cotidiana,muchas veces queremos encontrar soluciones rápidas y triunfos apresurados, sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que éste requiere tiempo.
De igual manera, es necesario entender que en muchas ocasionesestaremos frente a situaciones en las que creemos que nada está sucediendo.
Y esto puede ser extremadamente frustrante.
En esos momentos (que todos tenemos), recordar el ciclo de maduración del bambú japonés y aceptar que "en tanto no bajemos los brazos" ni abandonemos por no "ver" el resultado que esperamos, sí está sucediendo algo, dentro nuestro…
Estamos creciendo, madurando.
Quienes no se dan por vencidos, van gradual e imperceptiblementecreando los hábitos y el temple que les permitirá sostener el éxitocuando éste al fin se materialice.
Si no consigues lo que anhelas, no desesperes...quizá sólo estés echando raíces...
Autor desconocido
No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego constante. También es obvio que quien cultiva la tierra no se impacienta frente a la semilla sembrada, halándola con el riesgo de echarla a perder, gritándole con todas sus fuerzas: ¡Crece, por favor!
Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo transforma en no apto para impacientes: siembras la semilla, la abonas, y te ocupas de regarla constantemente.
Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad,no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto que, un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles.
Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de sólo seis semanas la planta de bambú crece ¡mas de 30 metros! ¿Tardó sólo seis semanas crecer? No, la verdad es que se tomó siete años y seis semanas en desarrollarse.
Durante los primeros siete años de aparente inactividad,este bambú estaba generando un complejo sistema de raícesque le permitirían sostener el crecimiento, que iba a tener después de siete años.
Sin embargo, en la vida cotidiana,muchas veces queremos encontrar soluciones rápidas y triunfos apresurados, sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que éste requiere tiempo.
De igual manera, es necesario entender que en muchas ocasionesestaremos frente a situaciones en las que creemos que nada está sucediendo.
Y esto puede ser extremadamente frustrante.
En esos momentos (que todos tenemos), recordar el ciclo de maduración del bambú japonés y aceptar que "en tanto no bajemos los brazos" ni abandonemos por no "ver" el resultado que esperamos, sí está sucediendo algo, dentro nuestro…
Estamos creciendo, madurando.
Quienes no se dan por vencidos, van gradual e imperceptiblementecreando los hábitos y el temple que les permitirá sostener el éxitocuando éste al fin se materialice.
Si no consigues lo que anhelas, no desesperes...quizá sólo estés echando raíces...
Autor desconocido
domingo, 9 de diciembre de 2007
LOS HIJOS Y LAS CRISIS FAMILIARES

Ya en algún momento me he referido a la depresión sufrida, tras una caída económica, divorcio y otras situaciones que afectan nuestros lazos afectivos profundamente. Cuando esto sucede, es frecuente que, las relaciones familiares (ya alteradas por el suceso), se transformen en un caos. Son muchos los que sufren, además del /los directamente afectados.
Y quizás, las mayores víctimas, aquellas que resultarán psicológicamente dañadas para el futuro, son los destinatarios de nuestro más puro afecto: Los hijos. Ciertamente, no lo hacemos a propósito, ni con el deliberado propósito de utilizarlos, pero lo hacemos. Sin embargo, pocos nos damos cuenta que ellos, en su infinita sabiduría, nacida de la inocencia, lo perciben. Solemos tomarlos como rehenes, botines de guerra, cuando no los "culpamos" por lo ocurrido. Ensimismados en nuestros rencores, pesares o privaciones, pocas veces advertimos la profunda huella que podemos dejar en ellos. Poco y nada sabemos ( y a veces ni ellos mismos hasta llegar a edad adulta) del temor a amar incondicionalmente, la distorsionada imagen del matrimonio y el desenvolvimiento normal y esperable, ante toda relación afectiva, laboral y social, que las continuas reyertas bajo el techo conyugal, les pueden provocar. O que, vivir a la sombra de la violencia, criarse en medio de ella, puede tornarlos violentos, irascibles y hasta antisociales. Como siempre, al escribir estas líneas, evoco situaciones vívidas aún, situaciones del pasado, propias o ajenas y que, sólo recordarlas, me provocan estremecimiento. Pero, vayamos más adelante: El divorcio o la separación es un hecho consumado. Sin importar el factor desencadenante, se dividen los bienes, se establecen los derechos y deberes de cada uno y por supuesto, se otorga la tenencia de los menores. Es entonces cuando, el que obtiene la custodia, de resultar ser quien sufrió la caída económica,el "abandonado/a" por el otro cónyugue, u otra situación crítica, tiende a agudizar esta suerte de "victimización", a partir del propio sentido de abandono, desdicha o paradójicamente, de víctima.
Humanamente y en especial, en los albores del problema, la confusión de roles - lógica consecuencia de un rotundo cambio en el ritmo de vida ( para internarse en otro totalmente distinto) -, resulta practicamente inevitable. El individuo adulto se siente "expulsado de su hábitat" ( hogar, trabajo, ocupación, nivel económico) y tiende a buscar explicaciones ajenas a su persona, cuando, las más de las veces, reposan en sí mismo, cuando no en la pareja, junto a la cual, trajeron al mundo uno o más hijos, con y por amor. Y esa angustia, frustración, duelo interior, por mucho que intentemos disimularlo ( cuando lo intentamos), los contamina y atrapa. Si nosotros no podemos asumirlo, como podrían ellos? Cómo podrían ellos absorver y racionalizar tales sentimientos, si hasta para sus padres,resulta harto difícil, aceptar la propia responsabilidad, ante lo que les causa un infinito e irremediable dolor.?
Luego, en general, aunque no necesariamente, sigue la furia, el resentimiento u odio, dirigido al cónyugue que se quedó con todo, inclusive "nuestros hijos".
En la búsqueda de una autojustificación, los afectados suelen armar historias fantásticas. Tienden a incorporar terceros, que quizas nunca existieron, "recuerdan" episodios que "no entendieron en su momento" y hasta llegan a convertirlos en claves en este dramático desenlace (?). Se encierran obsesivamente en "tardías revelaciones" que, de haberlas reconocido antes, habrían evitado el derrumbe.
Sería el momento para AFERRARNOS CON TODAS NUESTRAS FUERZAS AL INCONDICIONAL AMOR DE NUESTROS HIJOS. Pero no. La invasora "catástrofe", nos obnuvila y, en lugar de aprovechar nuestros cortos momentos con ellos, para darles y recibir todo ese amor, los hacemos o intentamos hacerlos "cómplices" de nuestra desgracia, olvidando que ellos, están más confundidos que nosotros, que sufren más. Que han entrado en una suerte de "shock", al pasar de una familia unida, comodidades, seguridad, a carencias incomprensibles y padres separados. Nuestra rabia, odio o como se llame, nos lleva a indisponerlos hacia el otro padre/madre.
Suelen brotar comentarios como "Mira lo que me hizo tu padre/madre!!!!!", "Viste que el/ella me echó!!!!", "Yo no merecía esta traición", etc. O, más suavemente, pero no por eso menos traumático "El/ ella, no tiene la culpa, es la influencia de.....( suegra, suegro, cuñados, hermanos, etc.)" .
Egoísmo, despecho, sed de venganza o simplemente vergüenza, nos mueven. Triste, muy triste, en verdad. Triste la visión de aquél "fugaz" amor que ofrecemos a nuestros hijos.
Se busca en el otro/a, la culpa de nuestro/as desgracias, negligencias, irresponsabilidades. De este presente, en fin, lleno de dudas y un presunto futuro incierto y colmado de desesperanza donde, paradójicamente, nuestra mayor preocupación - y no lo podemos ver-, es el destino de nuestros hijos. O al menos, en la mayor parte de los casos.
Y como he adelantado, es posible que el otro/a, tenga algo que ver, pero "algo". Cuanto mucho, "la mitad" no mas, pues en toda separación, fuere cual fuere el motivo de la misma, siempre las culpas son compartidas.
Quién no escuchó a un amigo/a en esa situación decir "En tantos años juntos, como no me dí cuenta!!!!!!." "Como pudo fingir lo que realmente sentía!!!!!".
Lo que no tomamos en cuenta, es que el otro/a, también se formula los mismos interrogantes. Sólo podemos ver y entender lo evidente: SOMOS LAS POBRES VÍCTIMAS DE UNA VIDA CRUEL, QUE SE EMPEÑÓ EN DESTRUÍRNOS.
Somos las víctimas? No existe la posibilidad de que seamos victimarios?
Así, en medio de esta lucha interior, en nuestro vano intento por minimizar nuestra responsabilidad, comienzan nuestras "actuaciones".
Muchos optan por "dar lástima". Y a quienes elegimos para mostrarnos como tales? Pues, a nuestros desprevenidos hijos. Y, no sólo actúa así, el que llamaremos "exiliado", sino también el que quedó a cargo de los menores. Porque, en puridad, ambos padres se sienten víctimas uno del otro. Y en medio de tanta culpa y reproche mutuos.... quedan ellos, los hijos.
Y quizás, las mayores víctimas, aquellas que resultarán psicológicamente dañadas para el futuro, son los destinatarios de nuestro más puro afecto: Los hijos. Ciertamente, no lo hacemos a propósito, ni con el deliberado propósito de utilizarlos, pero lo hacemos. Sin embargo, pocos nos damos cuenta que ellos, en su infinita sabiduría, nacida de la inocencia, lo perciben. Solemos tomarlos como rehenes, botines de guerra, cuando no los "culpamos" por lo ocurrido. Ensimismados en nuestros rencores, pesares o privaciones, pocas veces advertimos la profunda huella que podemos dejar en ellos. Poco y nada sabemos ( y a veces ni ellos mismos hasta llegar a edad adulta) del temor a amar incondicionalmente, la distorsionada imagen del matrimonio y el desenvolvimiento normal y esperable, ante toda relación afectiva, laboral y social, que las continuas reyertas bajo el techo conyugal, les pueden provocar. O que, vivir a la sombra de la violencia, criarse en medio de ella, puede tornarlos violentos, irascibles y hasta antisociales. Como siempre, al escribir estas líneas, evoco situaciones vívidas aún, situaciones del pasado, propias o ajenas y que, sólo recordarlas, me provocan estremecimiento. Pero, vayamos más adelante: El divorcio o la separación es un hecho consumado. Sin importar el factor desencadenante, se dividen los bienes, se establecen los derechos y deberes de cada uno y por supuesto, se otorga la tenencia de los menores. Es entonces cuando, el que obtiene la custodia, de resultar ser quien sufrió la caída económica,el "abandonado/a" por el otro cónyugue, u otra situación crítica, tiende a agudizar esta suerte de "victimización", a partir del propio sentido de abandono, desdicha o paradójicamente, de víctima.
Humanamente y en especial, en los albores del problema, la confusión de roles - lógica consecuencia de un rotundo cambio en el ritmo de vida ( para internarse en otro totalmente distinto) -, resulta practicamente inevitable. El individuo adulto se siente "expulsado de su hábitat" ( hogar, trabajo, ocupación, nivel económico) y tiende a buscar explicaciones ajenas a su persona, cuando, las más de las veces, reposan en sí mismo, cuando no en la pareja, junto a la cual, trajeron al mundo uno o más hijos, con y por amor. Y esa angustia, frustración, duelo interior, por mucho que intentemos disimularlo ( cuando lo intentamos), los contamina y atrapa. Si nosotros no podemos asumirlo, como podrían ellos? Cómo podrían ellos absorver y racionalizar tales sentimientos, si hasta para sus padres,resulta harto difícil, aceptar la propia responsabilidad, ante lo que les causa un infinito e irremediable dolor.?
Luego, en general, aunque no necesariamente, sigue la furia, el resentimiento u odio, dirigido al cónyugue que se quedó con todo, inclusive "nuestros hijos".
En la búsqueda de una autojustificación, los afectados suelen armar historias fantásticas. Tienden a incorporar terceros, que quizas nunca existieron, "recuerdan" episodios que "no entendieron en su momento" y hasta llegan a convertirlos en claves en este dramático desenlace (?). Se encierran obsesivamente en "tardías revelaciones" que, de haberlas reconocido antes, habrían evitado el derrumbe.
Sería el momento para AFERRARNOS CON TODAS NUESTRAS FUERZAS AL INCONDICIONAL AMOR DE NUESTROS HIJOS. Pero no. La invasora "catástrofe", nos obnuvila y, en lugar de aprovechar nuestros cortos momentos con ellos, para darles y recibir todo ese amor, los hacemos o intentamos hacerlos "cómplices" de nuestra desgracia, olvidando que ellos, están más confundidos que nosotros, que sufren más. Que han entrado en una suerte de "shock", al pasar de una familia unida, comodidades, seguridad, a carencias incomprensibles y padres separados. Nuestra rabia, odio o como se llame, nos lleva a indisponerlos hacia el otro padre/madre.
Suelen brotar comentarios como "Mira lo que me hizo tu padre/madre!!!!!", "Viste que el/ella me echó!!!!", "Yo no merecía esta traición", etc. O, más suavemente, pero no por eso menos traumático "El/ ella, no tiene la culpa, es la influencia de.....( suegra, suegro, cuñados, hermanos, etc.)" .
Egoísmo, despecho, sed de venganza o simplemente vergüenza, nos mueven. Triste, muy triste, en verdad. Triste la visión de aquél "fugaz" amor que ofrecemos a nuestros hijos.
Se busca en el otro/a, la culpa de nuestro/as desgracias, negligencias, irresponsabilidades. De este presente, en fin, lleno de dudas y un presunto futuro incierto y colmado de desesperanza donde, paradójicamente, nuestra mayor preocupación - y no lo podemos ver-, es el destino de nuestros hijos. O al menos, en la mayor parte de los casos.
Y como he adelantado, es posible que el otro/a, tenga algo que ver, pero "algo". Cuanto mucho, "la mitad" no mas, pues en toda separación, fuere cual fuere el motivo de la misma, siempre las culpas son compartidas.
Quién no escuchó a un amigo/a en esa situación decir "En tantos años juntos, como no me dí cuenta!!!!!!." "Como pudo fingir lo que realmente sentía!!!!!".
Lo que no tomamos en cuenta, es que el otro/a, también se formula los mismos interrogantes. Sólo podemos ver y entender lo evidente: SOMOS LAS POBRES VÍCTIMAS DE UNA VIDA CRUEL, QUE SE EMPEÑÓ EN DESTRUÍRNOS.
Somos las víctimas? No existe la posibilidad de que seamos victimarios?
Así, en medio de esta lucha interior, en nuestro vano intento por minimizar nuestra responsabilidad, comienzan nuestras "actuaciones".
Muchos optan por "dar lástima". Y a quienes elegimos para mostrarnos como tales? Pues, a nuestros desprevenidos hijos. Y, no sólo actúa así, el que llamaremos "exiliado", sino también el que quedó a cargo de los menores. Porque, en puridad, ambos padres se sienten víctimas uno del otro. Y en medio de tanta culpa y reproche mutuos.... quedan ellos, los hijos.
Otros, optan por la "evasión", la huída. Salen en desesperada búsqueda de nuevas emociones, cual adolescentes que jamás asumieron la responsabilidad de un hogar. Son los llamados "padres abandónicos". Y tal vez, sólo tal vez, les cuadre este estigma. Porque, en su gran mayoría, estos "padres/ madres", a partir de su ínfima autoestima, son incapaces de amar profunda, comprometida y sinceramente. Se sienten abandonados, cuando en verdad son ellos quienes reniegan de todo intento. Y son los hijos los verdaderos abandonados. Los que extrañan la presencia, el abrazo, la palabra o el helado comprado porque sí.
Y sabes una cosa, amigo/a? Esto, también me ocurrió.Yo era el hijo.
Y sabes una cosa, amigo/a? Esto, también me ocurrió.Yo era el hijo.
Según me explicaron, en psicología, se habla de " resistencia al cambio". Nos resistimos a aceptar que hemos llegado al fin de una etapa y comienza una nueva. Cuando nos separamos o, tras la crisis, seguimos "unidos" pero en permanente "guerra", enfrentamos algo totalmente nuevo, donde poco importa quien o que tuvo la culpa. Lo pasado, pasado es. Iniciamos una nueva vida, transformados por las circunstancias adversas y olvidando al menos por un tiempo, nuestra más pura esencia. De nosotros depende, que este cambio de "personalidad" se perpetúe en el tiempo o revisar nuestros prospectos a futuro. Podemos adaptarnos al cambio sin "atacar" al otro o seguir así por todo el resto de nuestra existencia. Pues, un lazo profundo nos une: nuestros hijos.
Perdido o muerto el amor de pareja, no regresará. No será atacando al otro que habremos de arreglar nuestras diferencias (si aún es posible) y mucho menos cuando involucramos a los hijos en nuestros fracasos.
Ellos, sean infantes, púberes o adolescentes, no aceptan la mentira, saben sobre nosotros, reconocen si somos realmente buenos padres/madres, lo sienten en el corazón, sin importar lo que digamos del otro/a. Y tarde o temprano, no sólo buscarán la verdad, sino que, acertados o no, nos juzgarán.
No pretendamos ser " voz de su conciencia", tienen la propia.
Disfrutémolos, eduquémoslos, démosles amor. Respondamos a sus interrogantes, con la mayor sinceridad posible, pero recalcando siempre que, pase lo que pase, jamás dejaremos de ser papá y mamá, que siempre los amaremos aunque estemos forzosamente distanciados.
Porque nuestras acciones los marcarán. Nuestros buenos consejos y ejemplos les servirán y los asimilarán. Lamentablemente, nuestros odios, fracasos, disturbios, etc, también.
Perdido o muerto el amor de pareja, no regresará. No será atacando al otro que habremos de arreglar nuestras diferencias (si aún es posible) y mucho menos cuando involucramos a los hijos en nuestros fracasos.
Ellos, sean infantes, púberes o adolescentes, no aceptan la mentira, saben sobre nosotros, reconocen si somos realmente buenos padres/madres, lo sienten en el corazón, sin importar lo que digamos del otro/a. Y tarde o temprano, no sólo buscarán la verdad, sino que, acertados o no, nos juzgarán.
No pretendamos ser " voz de su conciencia", tienen la propia.
Disfrutémolos, eduquémoslos, démosles amor. Respondamos a sus interrogantes, con la mayor sinceridad posible, pero recalcando siempre que, pase lo que pase, jamás dejaremos de ser papá y mamá, que siempre los amaremos aunque estemos forzosamente distanciados.
Porque nuestras acciones los marcarán. Nuestros buenos consejos y ejemplos les servirán y los asimilarán. Lamentablemente, nuestros odios, fracasos, disturbios, etc, también.
Amigo/amiga: Tú, que me estás leyendo, quién eres? Acaso, ese hijo que llora por los rincones, mientras escuchas las feroces peleas entre tus padres ; el que quizás adolescente ya, no entiende cómo es posible que se haya llegado a la bancarrota y ya no puedes disfrutar de los placeres que otorga el bienestar económico y no sólo soportas los reproches del que se siente inocente, sino que te sumas, culpando al que provocó la caída? El que sólo puede albergar resentimiento, hacia ese progenitor que te "abandonó", aunque esté junto a tí, bajo el mismo techo, pero despreocupado de tí? El que a partir del fracaso de los mayores, descree del amor y el matrimonio o pareja estable? El que reniega de todo sacrificio porque, al fin, otros se encargarán de quitarte lo que con esfuerzo has logrado? El que no puede reconocer como "hermanos", a los hijos engendrados en el nuevo matrimonio/pareja de uno o ambos padres? El que se ha convertido en un padre/madre, abusivo y tiránico porque así fueron contigo? El que vive reprochando a su pareja que "no contribuye" o "no te comprende", porque te cansaste de escucharlo en la niñez? El que se siente un "fracasado" porque no puedes retener un trabajo fijo y cubrir las necesidades familiares? Seas quien seas, te invito a contar tu historia. Tal vez, descubras que no existe "escuela para padres", que como humanos que somos, también falibles, tratamos de remediar los errores que con nosotros cometieron, pero no podemos evitar incurrir en otros. Que es tan malo para la prole, hacerle pasar privaciones ( para satisfacer nuestros gustos) como colmarlos de las comodidades y lujos que el dinero puede brindar. Que todo, absolutamente todo, mientras haya amor, aunque se encubra bajo el tinte del rencor, odio, resentimiento, la reconciliación y compresión siempre son posibles. Que tarde o temprano, serán los padres los que necesiten de sus hijos, porque las fuerzas los abandonan y pierden autonomía. Nunca es tarde, seas padre, madre o hijo, para perdonar y recomenzar. Yo lo hice, entonces, también tú puedes. Si acaso crees que tu historia es "diferente", sólo hazlo saber y verás que otros están padeciendo, padecieron o padecerán lo que tú y siguen mirando hacia el futuro con optimismo.
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